Endometriosis: entenderla para dejar de normalizar el dolor

La endometriosis puede tardar años en tener nombre, mientras muchas mujeres aprenden a convivir con un dolor que no debería considerarse normal. Entender sus señales y cuidar algunos hábitos puede ayudar a recuperar el control sobre el propio bienestar. Expertos en salud íntima y nutrición nos ayudan a comprenderla y gestionarla.

La endometriosis sigue siendo una enfermedad poco conocida a pesar de su frecuencia Como destacan desde INTIMINA, marca referente en salud íntima femenina, 1 de cada 10 mujeres podría padecerla. De hecho, son múltiples las famosas que la padecen y le dan visibilidad: desde Emma Roberts y Susan Sarandon a Chenoa, Marta Pombo y Sara Sálamo en nuestro país, o el caso más reciente de La Vecina Rubia.

La endometriosis es una condición ginecológica que se caracteriza por la presencia de tejido similar al revestimiento del útero fuera de este y puede afectar a diferentes zonas de la pelvis. Sus síntomas son muy variables y pueden incluir menstruaciones muy dolorosas, dolor pélvico, molestias durante las relaciones sexuales, dolor lumbar, hinchazón, alteraciones intestinales, fatiga o dificultades para quedarse embarazada.

Sin embargo, el principal problema es que muchos de estos síntomas se han normalizado. En palabras de la Dra. Mercedes Herrero, ginecóloga, sexóloga y colaboradora de INTIMINA, “sentir dolor durante la menstruación, aunque en muchos casos sea habitual, no es algo normal. Debería ser el primer síntoma que nos hiciera plantearnos que algo no anda bien y acudir a una consulta ginecológica”.

Endometriosis

Ocho años hasta obtener un diagnóstico

Tal y como revelan desde la marca, el diagnóstico de la endometriosis puede demorarse una media de ocho años, debido en parte a que los síntomas pueden confundirse con otras afecciones o considerarse propios de la menstruación. De acuerdo con la Dra. Herrero, “la endometriosis se manifiesta de formas muy distintas según la persona, hasta el punto de ser llamada ‘la gran simuladora’. Como sus síntomas pueden remedar los de otras enfermedades, resulta un desafío médico diagnosticarla y una incógnita para las propias mujeres, quienes en muchos casos confunden sus molestias con problemas digestivos sin sospechar que padecen esta condición”.

El proceso diagnóstico puede incluir la valoración de los síntomas, un diario menstrual, una ecografía y, dependiendo de cada caso, otras pruebas como una resonancia magnética o una laparoscopia.

Además, el retraso puede verse agravado cuando el dolor de la paciente se minimiza o se atribuye a causas como el estrés. Es el denominado gaslighting médico, apuntan desde la marca.

¿Qué puedes hacer si tienes endometriosis?

La Dra. Mercedes Herrero aclara que «la endometriosis es una enfermedad para la que actualmente no tenemos un tratamiento curativo que asegure su desaparición para siempre. Por ello, los tratamientos van dirigidos a paliar y controlar los síntomas”.

El tratamiento debe determinarlo un profesional sanitario y adaptarse a cada caso. Pero junto al seguimiento médico existen hábitos cotidianos que pueden formar parte del cuidado integral y ayudar a mejorar el bienestar y que Femenino y Plural se suma a la recomendación.

  1. Empieza por conocer tus síntomas

Desde INTIMINA resaltan que “llevar un registro del ciclo puede ayudar a identificar cuándo aparece el dolor, cuánto dura, qué intensidad tiene y si se acompaña de síntomas digestivos, fatiga u otras molestias. Esta información también resulta útil durante la consulta ginecológica”.

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  1. Cuida la alimentación, pero sin caer en dietas restrictivas

La alimentación puede ser una herramienta complementaria dentro del abordaje de la endometriosis. En palabras de la nutricionista Salena Sainz, fundadora de Naturae Nutrición, “lo importante es construir una alimentación suficiente, variada y adaptada a las necesidades de cada mujer, en lugar de recurrir a restricciones generalizadas”.

Su enfoque de alimentación funcional prioriza una base mediterránea, con verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos, aceite de oliva virgen extra y fuentes adecuadas de proteínas, adaptando después la alimentación a las necesidades individuales.

Si un alimento genera molestias o existe una intolerancia diagnosticada, puede ser necesario adaptar la dieta, pero las restricciones deberían estar justificadas y supervisadas. En palabras de la nutricionista, “una dieta cada vez más restrictiva no significa necesariamente una dieta más beneficiosa. Cuando existen síntomas digestivos, lo importante es identificar qué necesita realmente cada mujer y mantener una alimentación nutricionalmente completa”.

Por otro lado, Sainz resalta que, “en el caso de las mujeres que tienen menstruaciones abundantes como resultado de la endometriosis, conviene prestar especial atención al hierro y a la posible anemia, además de valorar individualmente vitamina D, calcio, folato, vitamina B12 y otros nutrientes según la alimentación, los síntomas y las analíticas”

  1. Mantén una vida activa dentro de tus posibilidades

Por otro lado, “realizar ejercicio con regularidad también puede ser beneficioso para las mujeres con endometriosis”, señalan desde INTIMINA.

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No normalices tu dolor

En palabras de Pilar Ruiz, Marketing & Communications Manager de INTIMINA Iberia, “en INTIMINA creemos que el bienestar íntimo no es un lujo, si no un derecho fundamental. Según los resultados de nuestro estudio realizado a principios de 2026 en 700 mujeres y 700 hombres españoles, sigue existiendo un muro de silencio y normalización que debemos derribar. Como revelaron los datos, el 65% de las mujeres afirmaron que durante el último año han experimentado dolor físico en relación con su salud ginecológica. Sin embargo, 1 de cada 4 mujeres vive con dolor sin haber recibido nunca un diagnóstico”.

Dentro de este mismo estudio, la marca también desveló que un 77 % de las mujeres afirmaron que se sienten obligadas a aguantar más el dolor. Esto en parte, también se debe a que 7 de cada 10 mujeres encuestadas admitieron haber recibido mensajes como “es estrés”, “es ansiedad” o “es normal”.

“En el caso de la endometriosis, esta normalización puede contribuir a retrasar la búsqueda de respuestas. Aprender a reconocer que un dolor que se repite, incapacita o interfiere en la vida cotidiana merece ser escuchado es también una forma de autocuidado. Porque cuidar de la salud ginecológica no debería consistir en aprender a soportar más, sino en poder identificar cuándo algo no va bien y pedir ayuda para averiguar por qué”, concluye Pilar.

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María Victoria De Rojas

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