¿Te falta magnesio? Escucha a tu cuerpo

El cuerpo humano posee una capacidad extraordinaria para adaptarse al desequilibrio. Sin embargo, cuando la salud se altera, rara vez lo anuncia con estrépito desde el primer día. Lo más habitual es que las deficiencias nutricionales y las enfermedades en fases tempranas utilicen un lenguaje sutil: pequeñas molestias cotidianas que tendemos a normalizar, atribuir al estrés o ignorar tras tomar un analgésico. Aprender a leer estas señales invisibles es fundamental para la medicina preventiva.

Síntomas que pasamos por alto en el día a día

Existen múltiples manifestaciones físicas que consideramos «normales» por el ritmo de vida moderno, pero que en realidad actúan como alarmas de baja intensidad. La fatiga crónica que no desaparece tras un fin de semana de descanso, las alteraciones leves del estado de ánimo, la caída inusual del cabello o la dificultad para concentrarse suelen interpretarse como simple agotamiento. De igual manera, las digestiones pesadas recurrentes o el adormecimiento repentino de las extremidades pueden esconder desde problemas de la tiroides o desequilibrios en la flora intestinal hasta carencias minerales severas.

El mineral olvidado: cuando la falta de magnesio es el origen

El cansancio constante, la sensación de estrés permanente o dormir y seguir levantándose sin energía son síntomas que muchas personas han terminado normalizando. Sin embargo, detrás de estas molestias cotidianas podría esconderse algo más frecuente de lo que parece: un déficit de magnesio.

Este mineral esencial interviene en más de 600 reacciones biológicas y desempeña un papel clave en funciones relacionadas con el sistema nervioso, la producción de energía o la función muscular. Aun así, según recuerdan desde PiLeJe Laboratoire, expertos en micronutrición y microbiota, gran parte de la población no alcanza los niveles adecuados.

Tal y como explica la responsable de comunicación científica del laboratorio, Pilar Casanovas Aguilar, “casi el 80% de la población española tiene un aporte insuficiente de magnesio, y, muchas veces el organismo empieza a enviar señales que tendemos a atribuir simplemente al estrés o al ritmo de vida”.

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Desde la marca comparten con Femenino y Plural los síntomas que podrían pasar desapercibidos y que podrían en realidad alertar de una falta de magnesio que debería ser cubierta.

Calambres musculares frecuentes
Los músculos son uno de los primeros en notar una posible falta de magnesio. Los calambres, especialmente por la noche o después de la actividad física, pueden estar relacionados con niveles bajos de este mineral, fundamental para la función y relajación muscular. Muchas personas también describen sensación de piernas cargadas, tensión muscular o pequeñas contracturas que aparecen sin una causa clara. Por esta razón, el magnesio podría ser clave especialmente en personas que realizan una gran actividad física durante el día.

Sensación de angustia o nudo en la garganta
La sensación constante de tensión, nerviosismo o incluso notar un nudo en la garganta suelen relacionarse directamente con el estrés emocional. Sin embargo, el magnesio también está implicado en funciones vinculadas al bienestar psicológico y al sistema nervioso.
Como señala Casanovas, “todo estrés, ya sea agudo o crónico, intenso o moderado, comporta pérdida de magnesio del organismo. Esto puede generar un círculo vicioso ya que el estrés favorece la pérdida de magnesio, y al mismo tiempo, unos niveles bajos aumentan la sensación de agotamiento y vulnerabilidad emocional”.

Temblor en el párpado o pequeños espasmos involuntarios
Este temblor molesto en el párpado también simboliza una necesidad aumentada de magnesio, precisamente por ese círculo vicioso en relación del estrés. Además, este mineral participa en el correcto funcionamiento neuromuscular y, cuando existe un déficit, pueden aparecer pequeños espasmos involuntarios en distintas zonas del cuerpo.

Hormigueo en dedos, pies o labios
Otra de las señales más frecuentes, aunque menos conocidas, es la sensación de hormigueo o adormecimiento en manos, pies o incluso en la zona de los labios. El sistema nervioso depende de un correcto equilibrio mineral para funcionar adecuadamente y el magnesio desempeña un papel esencial en este proceso.

Cansancio persistente y mayor sensibilidad al estrés
Sentirse agotado a lo largo del día, tener menos tolerancia al estrés o notar una mayor sensibilidad emocional son señales frecuentes cuando el organismo no dispone de suficiente magnesio. Este mineral contribuye al metabolismo energético normal y ayuda a reducir la fatiga, por lo que una ingesta insuficiente puede traducirse en falta de energía física y mental en el día a día.

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Un remedio simple: cuidar la alimentación

Para cubrir los 310-420 mg diarios de magnesio recomendados en adultos, la alimentación es la vía fundamental.

Fuentes principales de magnesio

Semillas de calabaza y sésamo: Son una de las fuentes más concentradas, aportando más de 500 mg por cada 100 g. Una sola cucharada en ensaladas o yogur marca una diferencia notable.

Frutos secos: Las almendras, los anacardos y las nueces de Brasil contienen entre 250 y 270 mg por cada 100 g. Un puñado diario (unos 30 g) cubre cerca de un tercio de las necesidades diarias.

Cacao puro y chocolate negro: Con un contenido del 70 % o superior, el chocolate aporta unos 230 mg por cada 100 g, siendo una excelente opción para consumir este mineral.

Legumbres: Los garbanzos, las alubias negras y las lentejas aportan entre 120 y 140 mg por cada 100 g en seco, además de fibra y proteína vegetal.

Verduras de hoja verde: La clorofila (el pigmento vegetal) contiene magnesio en su centro molecular. Las espinacas cocidas y las acelgas ofrecen alrededor de 80-90 mg por cada 100 g.

Cereales integrales: La avena, la quinua y el arroz integral retienen el salvado y el germen, concentrando unos 100-150 mg por cada 100 g (a diferencia de las versiones refinadas).

Factores que influyen en su absorción

Técnicas de preparación: Remojar las legumbres y los frutos secos reduce los fitatos, lo que mejora la biodisponibilidad del magnesio.

Aliados de absorción: Mantener niveles óptimos de vitamina D y vitamina B6 facilita que el cuerpo absorba y utilice el mineral de forma más eficiente.

Ladrones de magnesio: El consumo elevado de azúcares refinados, el exceso de alcohol y el uso frecuente de diuréticos o inhibidores de la bomba de protones aumentan su pérdida a través de la orina o dificultan su absorción intestinal.

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María Victoria De Rojas

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