Estilo, autoestima y actitud se dan cita en ‘EstilosaMente. 20 principios de estilo para la mujer del siglo XXI’, donde su autora la periodista, estilista y modelo Maialen Fernandez de Arroiabe propone una mirada más consciente sobre la imagen y la relación con una misma a medida que cumplimos años. En Femenino y Plural hemos tenido la oportunidad de conversar con ella.

- Dice en su libro que el estilo no se copia, sino que es una cuestión de actitud. Sin embargo, en ese “que te copien” radica el éxito de los influencers. ¿En dónde está el error?
Creo que el error está en confundir el éxito de una tendencia con el logro de conectar con tu estilo personal.
Parte del triunfo de los influencers reside en su capacidad de inspirar a sus seguidores, y creo que no hay nada malo en eso. Lo que yo cuestiono en EstilosaMente es que nos quedemos únicamente en la copia y no hagamos el ejercicio de preguntarnos eso qué tiene que ver con nosotras.
Al fin y al cabo, una influencer puede marcar una tendencia y millones de personas pueden reproducirla. Y sí, eso demuestra que tiene influencia, pero no necesariamente que esas personas hayan encontrado su estilo.
Por eso no estoy en contra de copiar una idea o incluso una prenda siempre que lo sepas llevar a tu terreno. Lo que creo que resta estilo es renunciar al criterio propio.
- En EstilosaMente rompe con el pensamiento encerrado en el conocido refrán “el hábito no hace al monje”. ¿Comparte la teoría del enclothed cognition que menciona?
Si tomamos el refrán en su sentido literal, es verdad que la ropa, por sí sola, no convierte a nadie en nada. Pero ese pensamiento se queda corto si lo interpretamos como que la apariencia no tiene ninguna influencia sobre nosotros ni sobre cómo nos perciben los demás.
Tengo claro que la ropa comunica, porque es una herramienta de expresión. Además, puede influir en cómo nos sentimos. Es evidente que no determina nuestra personalidad, pero, sin duda, puede reforzar nuestra seguridad y actitud.
- En cuanto a las tallas ¿seguimos esclavos de la tiranía de la delgadez? Cómo se puede superar porque seguimos encumbrando modelos que difícilmente superan la prueba del IMC mínimo.
Creo que la presión de la delgadez sigue ahí, aunque también estamos viviendo un cambio a favor de una mayor diversidad de cuerpos representados en la moda. Ya era hora.
Queda mucho por hacer, pero considero que el problema no es que existan modelos muy delgadas (salvo que estén sufriendo una enfermedad, claro), porque hay mujeres muy delgadas de por sí y su cuerpo también merece estar representado. El conflicto aparece cuando un tipo de cuerpo se convierte en el estándar al que todas las demás tenemos que intentar parecernos. Por eso creo que la solución no pasa por sustituir un canon por otro, como por ejemplo la delgadez por los cuerpos hipertónicos o las curvas muy pronunciadas. La verdadera libertad sería dejar de pensar que existe un cuerpo mejor que otro.
- ¿Olvidamos siempre empezar por el principio? Me refiero a prestar atención a la ropa interior.
Sí, creo que este despiste se comete con gran frecuencia, cuando la ropa interior es la base de cualquier look.
Una prenda exterior puede ser maravillosa, pero si el sujetador no es de nuestra talla, las braguitas nos aprietan o una costura aparece donde no debería, el resultado final puede perder armonía.
Y no se trata solo de una cuestión estética, porque la ropa interior bien elegida también cambia cómo nos sentimos dentro de la ropa; nos puede proporcionar mucha comodidad y seguridad, y eso se refleja en nuestra actitud.
- Acerca del color, ¿qué deberíamos elegir el que nos sienta bien o el que nos hace sentir mejor?
Pues depende el día. Lo importante es tener claro lo que buscamos en ese momento, vernos favorecidas físicamente o inyectarnos un chute de alegría a través del color de nuestro estilismo.
Aunque a veces las dos cosas van de la mano porque un color con el que te ves más guapa también incide en cómo te sientes contigo misma. Y al revés, si eliges un tono que te aporta seguridad y templanza, estoy segura de que la imagen que proyectes te va a hacer sentir atractiva.
- El “menos es más” ¿continúa siendo una buena elección?
Para mí sí, de hecho, me representa. En EstilosaMente lo planteo como un buen punto de partida, sobre todo, cuando no tenemos muy claro desde dónde empezar a construir un look con el que nos sintamos cómodas.
Pero quiero dejar claro que es una elección personal y que no condiciona el estilo. Un estilismo depurado puede resultar muy elegante, pero también hay personas que se expresan mejor a través del color y la mezcla, y las dos opciones son maravillosas.
Lo importante es vestir como tenga sentido para ti, y cuanto más te conoces, más libre te sientes de jugar con ambos mundos sin alejarte de ti misma.
- ¿El maquillaje es una prenda más? ¿Se rompe el equilibrio si se opta por aquello de “la cara lavada y recién peiná”?
Yo diría que el maquillaje es una herramienta más de expresión, igual que lo es la ropa. Puede transformar un look o potenciar determinados rasgos, pero no es imprescindible maquillarse, como tampoco considero que rompa ningún equilibrio optar por la «cara lavada y recién peiná». De hecho, ¡me encanta!
Además, una cara lavada no tiene por qué proyectar una imagen descuidada, todo lo contrario, el cuidado también se manifiesta en la salud de la piel, en llevar las cejas peinadas, un buen corte de pelo o una forma de vestir que construyan el conjunto.
A mí cada vez me apetece menos maquillarme, pero porque lo siento así, me gusta verme muy natural. Pero está igual de bien cuando me maquillo porque quiero. Lo único que importa es desde dónde lo haces.
- Elíjame un modelo icónico que para usted resuma la filosofía de su libro. (El vestido de una película que realzaba el personaje, el de alguien conocido o desconocido en un momento determinado de su vida…)
Si tengo que elegir un modelo icónico, elegiría a Diane Keaton en Annie Hall. Para mí, ese personaje representa muy bien una de las ideas fundamentales de EstilosaMente porque su vestuario rompía con muchos de los códigos femeninos de la época: pantalones, chalecos, corbatas, sombreros… pero lo interesante es que su apariencia no resultaba nada forzada porque cada uno de sus looks formaban parte de su personalidad.
Y yo misma he tenido un referente muy parecido en mi propia casa, mi madre. Ella siempre se ha vestido como se ha sentido, jugando libre con la ropa, y su ejemplo ha sido muy importante para mí.

Ruven Afanador, CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons
- Por último, disculpe mi atrevimiento, quizá fruto de las muchas canas que peino. ¿Por qué ha desaparecido la tilde de su apellido? ¿Cuestión de estilo?
¡Jajajaja! Más bien cuestión de raíces. Mi apellido es Fernandez de Arroiabe y en mi familia siempre lo hemos escrito en su versión vasca, sin tilde. No sé, nunca me he planteado escribirlo de otra manera, forma parte de mi identidad. Así que no, la tilde no ha desaparecido ahora por una decisión estilística, ¡es que en mi apellido nunca estuvo!


