Cada vez más los jóvenes se dejan seducir por la ciencia

biotecnología

ENTREVISTA: PILAR DE LA HUERTA

La vinculación de Pilar de la Huerta con el sector biotecnológico arrancó en 1999 y desde entonces ha dirigido diferentes empresas biotecnológicas, tanto españolas como europeas. Actualmente dirige el área de Helathcare del grupo empresarial Arquimea. Acaba de publicar «Emprender en Biotecnología»LID Editorial

 

Una buena idea sin su aplicación práctica es arena mojada. ¿También en biotecnología?

Depende de lo que pretendamos. Si lo que queremos es montar una empresa en torno a la idea, efectivamente, sin la aplicación práctica es arena mojada. Obviamente, el conocimiento científico avanza en muchas ocasiones sobre descubrimientos que no tienen una aplicación practica inmediata y no por ello no son validos o útiles. Sobre este tipo de conocimiento la humanidad avanza y en muchas ocasiones, con el tiempo, sirven de base para desarrollar aplicaciones practicas. Ahora bien, una empresa tiene como objetivo generar un beneficio económico, y para ello, el servicio, tecnología o producto que desarrolle ha de tener un mercado, es decir, una aplicación. Es por ello que debemos ser conscientes que no todo descubrimiento científico sirve de base para fundar una empresa. 

¿Tenemos realmente en España un buen nivel de ciencia?

Yo creo que sí, pero nos falta visión práctica y capacidad de transferir dicha ciencia al mundo empresarial. Los científicos emprendedores son escasos, y los pocos que hay no siempre están bien asesorados o saben qué camino seguir para desarrollar su proyecto con éxito. Los americanos hacen esto muy bien, el investigador que crea una empresa para generar valor práctico a la sociedad está muy reconocido. Se promueve esta mentalidad, eso es lo que nosotros necesitamos hacer y lo que nos falta.

¿Qué es lo fundamental a la hora de poner en marcha un proyecto empresarial basado en la biotecnología?

Hay dos temas muy importantes. Por un lado, valorar si realmente existe un mercado o vamos a ser capaces de crear dicho mercado. Es decir, tener claro qué necesidad se va a cubrir y si la sociedad va a pagar por cubrir dicha necesidad. Cuando hablo de necesidad, puede ser una necesidad futura. Pero hemos de analizar qué valor, en términos prácticos y de uso para el ciudadano o potencial consumidor, va a aportar nuestro proyecto.

El segundo tema muy relevante es saber dimensionar de forma realista el dinero y los recursos que voy a necesitar para llegar al siguiente hito de valor. La mayoría de las empresas de biotecnología fracasan por falta de financiación, independientemente de cómo vaya el proyecto científico. Dimensionar los recursos reales, en tiempo y dinero, que vamos a necesitar es fundamental para buscar la financiación adecuada y no generar falsas expectativas a los inversores y a los propios fundadores.

¿En qué situación está la mujer en este sector? Las jóvenes generaciones ¿lo ven como una oportunidad o hay poca vocación?

La mujer en este sector en España está bastante bien representada y posicionada. Las carreras de ciencias de la vida están llenas de mujeres, y, consecuentemente, hay muchísimas y muy buenas profesionales en este sector. Sin embargo, es cierto que cuando hablamos de combinar ciencia con emprendimiento, los hombres nos llevan la delantera. Hay pocas mujeres científicas que hayan dado el salto de emprender y fundar su compañía. Podríamos decir que esta tendencia no solo la aprecio en España, en otros países con mucha más tradición emprendedora en biotecnología ocurre lo mismo.

La vocación esta creciendo, cada vez más los jóvenes se dejan seducir por la ciencia y sus posibilidades. No hay más que ver cómo ha crecido la oferta de carreras especializadas en biotecnología, biomedicina y otras opciones de ciencias que hace 20 años ni existían.

¿Invertimos lo suficiente en investigación?

No, sigue siendo una asignatura pendiente de nuestro país. En general, el español es muy cauto cuando invierte su dinero, y la investigación implica riesgo. Nos tiene que cambiar esta mentalidad y estar más abiertos a arriesgar y avanzar. La humanidad ha avanzado arriesgando. Conformarnos con lo seguro nos lleva a la mediocridad, y esta es la mentalidad que, como sociedad, más prevalece en España. Poco a poco se nota que hay corrientes de pensamiento que van generando un cierto cambio, pero aun nos queda muchísimo para estar al nivel de los países que realmente innovan e investigan.

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