Menopausia y vuelta a la rutina

El calor, los cambios en los horarios, el alcohol y la alteración del sueño pueden intensificar algunos síntomas de la menopausia, mientras que septiembre ofrece una oportunidad para recuperar hábitos y revisar la salud desde una perspectiva preventiva.

El verano suele asociarse a descanso, desconexión y una mayor flexibilidad en los horarios. Sin embargo, para las mujeres que atraviesan la transición menopáusica, algunos de estos cambios pueden tener un impacto mayor. Con la llegada de septiembre y la vuelta a la rutina, recuperar unos hábitos regulares puede convertirse, por tanto, en mucho más que una mera cuestión de organización: puede ser una oportunidad para volver a poner el foco en la salud.

Menopausia en verano: cuando el calor y los cambios de hábitos pueden intensificar los síntomas

La menopausia no debería entenderse como el final de una etapa, sino como una transición en la que merece la pena prestar más atención a la salud. Durante este periodo, la disminución de estrógenos puede producir cambios en la termorregulación, el sueño, el estado de ánimo, la composición corporal y la distribución de la grasa, además de favorecer cambios metabólicos y cardiovasculares” explica la Dra. Mariana Sada, Médico Asistencial de Clínica Neleva.

Pero el verano puede hacer que algunos de estos cambios se hagan más evidentes: “el calor puede intensificar los sofocos y dificultar el descanso; el alcohol puede desencadenarlos y empeorar el sueño, y una alimentación inadecuada puede favorecer el aumento de grasa visceral y la pérdida de masa muscular”, continúa la Dra.

Por eso, la vuelta de las vacaciones puede ser un buen momento para revisar aquellos hábitos que durante el verano se han podido modificar: horarios de sueño y comidas, consumo de alcohol, alimentación, actividad física e hidratación.

Septiembre no debería ser el momento de “compensar”, sino de recuperar hábitos

Después de varias semanas de horarios irregulares, comidas más abundantes, mayor consumo de alcohol o menor actividad física, la vuelta a la rutina puede llevar a adoptar una estrategia de compensación: dietas muy restrictivas, entrenamientos excesivos o intentos de perder rápidamente el peso ganado durante el verano.

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Sin embargo, durante la menopausia el objetivo debería ser otro: recuperar progresivamente unos hábitos que permitan cuidar la salud a largo plazo. “Esta etapa es una oportunidad especialmente buena para revisar hábitos y anticiparnos a cambios que pueden tener consecuencias a largo plazo”, señala la especialista.

En este sentido, la vuelta a horarios regulares de sueño, una alimentación adecuada, suficiente proteína y ejercicio de fuerza adquieren especial relevancia. Entre estos factores, preservar la masa muscular es especialmente importante durante la menopausia, ya que su pérdida puede afectar a la fuerza, el metabolismo y la autonomía física.

La masa muscular y el metabolismo, dos grandes protagonistas de la menopausia

“Durante la transición menopáusica se acelera la pérdida de masa y fuerza muscular y cambia la distribución de la grasa corporal, mientras que también pueden empeorar algunos parámetros metabólicos y aumentar el riesgo cardiovascular. Por eso, la prevención no debería comenzar cuando llega la menopausia. Idealmente debemos construir ese ‘capital de salud’ desde mucho antes, especialmente a partir de los 30-40 años”, explica la Dra. Sada.

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Para ello, existen algunos puntos clave sobre los que podemos actuar desde edades más tempranas. “El entrenamiento de fuerza, el ejercicio cardiovascular, una ingesta suficiente de proteína, el sueño y el control de factores de riesgo como la tensión arterial, el colesterol y la glucosa son algunos de los pilares fundamentales para cuidar la salud durante esta etapa. Cuanto antes empecemos, mejor”, añade la especialista, y es que en Clínica Neleva plantean la longevidad como un proceso continuo de prevención y seguimiento, y no como una intervención puntual.

La menopausia también marca un punto de inflexión para la salud cardiovascular

La transición menopáusica también supone un momento relevante para la salud cardiovascular. La caída de los estrógenos también supone la pérdida progresiva de parte de su efecto protector sobre el sistema cardiovascular.

“Con la caída de estrógenos que se produce en la menopausia, esa protección natural desaparece y en pocos años el riesgo cardiovascular de las mujeres puede equipararse al de los hombres”, explica la Dra. Maribel Tejeda, del equipo médico de Clínica Neleva.

En esta etapa pueden aparecer cambios como un aumento del colesterol LDL, mayor acumulación de grasa abdominal, resistencia a la insulina o elevación de la tensión arterial. Por ello, la menopausia representa también una oportunidad para reforzar la prevención cardiovascular y revisar periódicamente los principales factores de riesgo, incluso cuando no existen síntomas.

La vuelta a la rutina también puede ser un buen momento para revisar la salud

Más allá de los síntomas visibles, esta etapa también permite conocer cómo está evolucionando la salud a nivel metabólico, cardiovascular y hormonal. “No existe un único análisis que permita valorar la salud durante la menopausia. Lo importante es establecer una línea basal y seguir la evolución en el tiempo”, explica la Dra. Sada.

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Esta valoración debe adaptarse a las necesidades y características de cada mujer. “Entre los parámetros que deberían revisarse se encuentran la presión arterial, el peso y la composición corporal, el perímetro de cintura, el perfil lipídico —incluyendo LDL, ApoB y Lp(a)—, la glucosa y HbA1c, la función renal y hepática, así como el estado del hierro y la vitamina D. Las hormonas sexuales, además, no deben interpretarse de forma aislada: la historia clínica y los síntomas son fundamentales para individualizar la valoración”, asegura la Dra. Mariana Sada.

Este enfoque basado en datos forma parte del modelo de medicina de precisión de Clínica Neleva, que integra biomarcadores, historia clínica y seguimiento para detectar desviaciones antes de que se conviertan enproblemas de salud.


Menopausia: una etapa para cuidar la salud, no para resignarse a los síntomas

La llegada de la menopausia no implica que el deterioro físico o metabólico sea inevitable. Al contrario, puede convertirse en un momento especialmente importante para tomar conciencia de la salud y prestar atención a aquellos cambios que pueden tener un impacto a largo plazo.

La vuelta a la rutina puede ser, por tanto, una oportunidad para recuperar el equilibrio y prestar mayor atención a la evolución del organismo. La medicina de longevidad busca precisamente anticiparse a estos cambios y preservar durante más tiempo la salud física, metabólica y cardiovascular. Porque, como defiende Clínica Neleva, el objetivo no es únicamente vivir más años, sino mantener durante más tiempo la energía, la autonomía y la calidad de vida.

Los expertos de Clínica Neleva, uno de los centros pioneros en Europa en medicina de longevidad avanzada, explican cómo los cambios propios del verano pueden influir especialmente en las mujeres que atraviesan la menopausia y qué hábitos conviene recuperar con la vuelta a la rutina.

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María Victoria De Rojas

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