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“Visitas solidarias” un recorrido por los conventos de Toledo

gaytanas

Una iniciativa solidaria promovida por los guías de Toledo

El pasado mayo tuvo lugar la novena edición de las “Visitas Solidarias” a conventos de Toledo. Esta iniciativa nació en octubre de 2020 por parte de tres guías que vieron la necesidad de ayudar a los conventos de clausura que, con la pandemia, estaban viendo mermada su economía aun más de lo normal. En cada visita, los asistentes reservan su plaza y, por un donativo mínimo de 5 € para las religiosas, participan en una explicación realizada por un guía de Turismo habilitado, de manera ordenada de unos 45 minutos, cumpliendo todos los protocolos actualizados. Lo recaudado es entregado a las hermanas, mientras que los guías colaboran ofreciendo a ellas su trabajo desinteresadamente.

Con estas visitas no solo se trata de conseguir un donativo, sino también dar a conocer el patrimonio oculto de la ciudad, ya que en las visitas a estos conventos siempre se consigue acceder a alguna estancia o espacio que esta “prohibido” al público en general. Y también se trata de mejorar la imagen que el guía de turismo tiene en la ciudad, ya que muchos creen que solo estamos interesados en los extranjeros, y con esta iniciativa hemos ayudado a que el patrimonio de Toledo lo conozcan los Toledanos de una forma amena y solidaria.

En esta novena edición el convento elegido fue el conocido como el de “Gaytanas”, aunque en realidad se llama Convento de Religiosas Agustinas Calzadas de la Purísima Concepción de Nuestra Señora. Esta comunidad de hermanas fue fundada como beaterio en el siglo XV por Doña Guiomar de Meneses, una señora bondadosa que con su dinero fundó esta comunidad y también un hospital, el de la Misericordia, en sus casas de Toledo. En 1627 estas beatas van a tomar hábito, pero ya en este nuevo edificio construido por los Señores de las casas aledañas, Don Diego de la Palma Hurtado y su esposa. Los únicos privilegios que se reservaron fueron el derecho a utilizar la iglesia como capilla funeraria y el de abrir un balcón desde su casa a la iglesia del convento para poder oír misa sin salir del hogar.

El convento

Lo que más llama la atención de esta iglesia es su altar mayor, presidido una pintura de grandes dimensiones del pintor Francisco Rizi en el que plasma la Inmaculada Concepción. Luego varios retablos de pequeñas dimensiones llenan el resto de esta única nave. Cabe destacar el altar del Cristo de los Ángeles que tiene gran devoción en Toledo y es una de las procesiones de semana santa más especiales de la ciudad en su momento de salida de la iglesia, que al no caber por la puerta sale primero la carroza, seguida del Cristo en posición horizontal y en la calle, al redoble de los tambores, va siendo izado hasta llegar a su posición para iniciar así la procesión siendo recibido por aplausos de los asistentes.

Dejando ya la parte “publica” del convento, la que todos podemos visitar, aunque sea solo para ir a misa, por una puerta de pequeñas dimensiones, debajo del retablo, los asistentes pasaron a lo que se denomina “clausura” para ver el patio del refectorio desde fuera y entrar en el patio de la entrada, ambos del XVI-XVII. Por primera vez en estas visitas nos dejaron cruzar la clausura, hecho que impresionó bastante porque está rodeada de un gran halo de misterio.

Siguiendo el recorrido se llegó a un tercer patio del convento que en la actualidad está convertido en un pequeño museo abierto al publico en el que las hermanas exponen diversos tesoros de este convento, más otros que trajeron las monjas del convento de Santa Úrsula de Toledo cuando lo cerraron en el año 2015. Es una colección interesante de objetos litúrgicos, relicarios, crucifijos y pinturas. Este patio, que puede recordar a los corrales de comedias, con algo de la cerámica con escenas de caza, brocales de aljibes y dos plantas con una magnífica balaustrada de madera, también esta acondicionado para una próxima apertura de una hospedería con 13 habitaciones, que fueron durante siglos de historia las celdas de esas hermanas agustinas, donde los clientes van a poder disfrutar de la paz de este edificio con tanta historia.

Al final de la vista nos esperaban las hermanas con su tienda de dulces de fabricación propia y también con algunos objetos religiosos hechos a mano por ellas. Como el día 22 fue la celebración del día de Santa Rita, Santa también de gran devoción en Toledo cuya imagen se alberga ahora en la iglesia de este convento, los asistentes pudieron comprar rosarios de Santa Rita que están elaborados de unas bolitas con olor a rosas que estaban siendo elaborados en el momento por las propias monjas.

Después de una obra muy grande para acondicionar el patio para hospedería, estas religiosas vieron cómo la pandemia paró todo, y ellas tenían que seguir pagando las facturas. Pero esta visita supuso un soplo de aire para ellas porque asistieron más de mil personas en un fin de semana, personas que dieron su donativo y compraron sus dulces, y ellas pudieron comprobar el interés, ayuda y apoyo que pueden recibir de sus conciudadanos.

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